Airbus Defence and Space

Airbus Defence and Space da la vuelta al mundo

Desde los lugares más remotos del planeta hasta nuestra cocina, el know-how de Airbus Defence and Space ayuda a mejorar la gestión de la Tierra

 Sobre hielo  Por la senda de la selva  En las explotaciones agrícolas  En la cresta de la ola

            Sobre hielo

Por la senda de la selva

Explotaciones agrícolas

   En la cresta de la ola

 

 

 

 

Las tecnologías basadas en el espacio representan una herramienta fundamental para poder comprender nuestro planeta, cuidarlo y aprovechar los beneficios que ofrece de una forma que sea más eficiente, más respetuosa con el medioambiente y más equitativa.

 Desde los lugares más remotos del planeta (las regiones polares, la selva ecuatorial, los siete mares) hasta nuestra cocina, el know-how de Airbus Defence and Space ayuda a mejorar la gestión de la Tierra.

Sobre hielo

Sobre hielo

El retroceso de las placas de hielo polar de Groenlandia y de la Antártida se ha comparado con una bomba de relojería que podría provocar una hecatombe para la civilización humana: el agua proveniente del hielo derretido en los polos causaría un aumento de los niveles del mar al entrar en el océano, lo que llevaría a inundaciones masivas que afectarían a islas y regiones costeras con consecuencias devastadoras para una gran cantidad de personas. Un cambio acelerado de los océanos tendría un impacto en los patrones de circulación de las corrientes oceánicas que moderan el clima terrestre, lo cual supondría una amenaza al aumentar la intensidad de fenómenos meteorológicos extremos, tormentas y huracanes.

Los datos de los satélites GRACE (Experimento de Recuperación de Gravedad y Clima), diseñados y construidos para la NASA y la agencia alemana del espacio, DLR, muestran que Groenlandia perdió entre 150 y 250 km3 de hielo por año entre 2002 y 2006, mientras que la Antártida perdió unos 152 km3 de hielo en el período 2002–2005.

Airbus Defence and Space creó por expreso para misiones de investigación del hielo el satélite CryoSat-2, con objeto de sondear esta cuestión de importancia vital de forma más profunda, efectiva y precisa que nunca antes: su radar se ha desarrollado de forma específica para medir el grosor del hielo (la “tercera dimensión” que faltaba hasta el momento en la ecuación de datos polares), y su órbita poco convencional permite observar mucho más de estas regiones cubiertas por el hielo de lo que era posible anteriormente.

Estudio de un caso: El futuro de las placas de hielo polar


 


 

Por la senda de la selva

Por la senda de la selva

Los bosques cubren aproximadamente el 30% de la superficie terrestre y son un factor vital para la salud del ecosistema de nuestro planeta.

Los bosques actúan como estabilizadores del clima, sus hojas caídas y semillas alimentan de nutrientes el suelo, regulan el ciclo del agua al absorber y redistribuir el agua pluvial. Acogen más de dos tercios de las especies mundiales de flora y fauna y con ello muestran una biodiversidad sorprendentemente abundante, sobre todo en el caso de las selvas tropicales. Además, algo vital, funcionan como “sumideros de carbono” dado que atrapan y almacenan grandes cantidades de dióxido de carbono, gas de efecto invernadero, a través de un proceso natural conocido como captura biológica del carbono. Sin embargo, irónicamente, cuando estos bosques se eliminan y queman, todo ese CO2 almacenado se libera a la atmósfera, con lo cual contribuye hasta un quinto de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero: más que todo el sector del transporte mundial.

Por todo ello, la lucha contra la deforestación se ha convertido en un desafío internacional de gran calado que se materializa en el plan REDD (Reducción de Emisiones de la Deforestación y Degradación forestal) de las Naciones Unidas para incentivar a los países a proteger y gestionar mejor sus bosques. Airbus Defence and Space ha mostrado su compromiso absoluto con este fin y mantiene programas en las tres cuencas principales de selva ecuatorial: el Amazonas, el Congo y el sureste asiático.

Estudio de un caso: Los satélites se ponen en verde para dar paso al REDD


 


 

En las explotaciones agrícolas

En las explotaciones agrícolas

A pesar del aumento de la urbanización, en gran medida todos dependemos cotidianamente de la agricultura. No sólo nos proporciona nuestro pan de cada día sino también los tejidos para la ropa, el zumo de fruta que bebemos y el cartón en el que viene, cosméticos para embellecernos, medicinas y fármacos para curarnos, productos químicos y de la bioindustria y los biocarburantes de origen vegetal de los cuales tanto depende un futuro más verde...

Casi la mitad de la población mundial activa (1.300 millones de personas) trabaja en el sector de la agricultura. En la Unión Europea, el 45% del territorio se dedica a explotaciones agrícolas.

Este año se cumplieron los diez años del servicio de Airbus Defence and Space FARMSTAR para una agricultura de precisión, que ofrece la potencia de los satélites y tecnologías espaciales para la gestión de cultivos efectiva y sostenible desde el punto ambiental, mas con un enfoque personalizado. FARMSTAR ha tenido un éxito espectacular en Francia, el mayor productor agrícola de Europa: en la actualidad, casi 10.000 productores de cereales han contratado el servicio, lo cual quiere decir que aproximadamente medio millón de hectáreas galas se cultivan "desde el espacio".

Estudio de un caso: Arar un mejor surco


 


 

En la cresta de la ola

En la cresta de la ola

Nuestro planeta está cubierto en más de un 70% de su superficie por agua, con lo cual, como sugirió de forma muy aguda el autor de ciencia ficción Arthur C. Clarke, debería llamarse Océano en vez de Tierra.

El poderoso océano Pacífico, que tiene una superficie mayor que todas las masas terrestres juntas, contiene poco más del 50% de toda el agua oceánica; el Atlántico, casi un cuarto y el Índico, cerca de un 20%. Más del 60% de la superficie de la Tierra está a más de kilómetro y medio por debajo del agua.

No es sorprendente, por lo tanto, que con los métodos de exploración in situ de un dominio tan enorme, remoto y a menudo peligroso, nuestro conocimiento de la topografía y los procesos físicos de los océanos fuera extremadamente limitado antes de contar con acceso a la perspectiva global incomparable de los satélites. En la actualidad, la situación ha cambiado gracias a una panoplia de ingenios que ofrecen tanto una visión de amplia perspectiva como observaciones de increíble detalle, al medir la temperatura, el color del océano e indicios de vida marina, viento, olas, altura del nivel del mar, niveles de salinidad y cartografía del lecho marino. Toda esta información, que ha sido recogida en un tiempo relativamente breve, nos ayuda a comprender la naturaleza del ámbito oceánico y su interrelación compleja y fundamental con el clima y los sistemas meteorológicos. Entendemos que los océanos producen más de la mitad del oxígeno de la atmósfera y absorben la mayor parte del carbono; dado que los seres humanos cada vez producen más emisiones de gases de efecto invernadero, la cantidad de CO2 absorbida por la capa superior de los océanos aumenta unos dos mil millones de toneladas por año, lo cual incrementa los niveles de acidez. Sabemos que los océanos se están calentando y que el nivel del mar global aumentó unos 17 centímetros el siglo pasado, una tasa que se duplicó de forma alarmante durante la última década...

Numerosos satélites de observación fabricados por Airbus Defence and Space han sido y siguen siendo fundamentales de todo punto en la investigación oceánica basada en el espacio, sobre todo el dúo pionero ERS, ahora retirado del servicio y el “ecopolicía” Envisat, y más recientemente la misiones Champ, GRACE, GOCE, SMOS y Swarm.

Estudio de caso: El misterio de los monstruos de las profundidades



 

 Sobre hielo  Por la senda de la selva  En las explotaciones agrícolas  En la cresta de la ola

            Sobre hielo

Por la senda de la selva

Explotaciones agrícolas

   En la cresta de la ola

ClimaMedioambienteObservación de la Tierra