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Airbus Defence and Space y los vuelos espaciales tripulados

No existe en Europa otra compañía que pueda demostrar tal grado de competencia en el área de la astronáutica tripulada

El primer astronauta estadounidense, Alan B. Shepard, realizó un vuelo suborbital de 15 minutos el 5 de mayo de 1961. © NASA

Alan Shepard fue el primer estadounidense en ir al espacio, el 5 de mayo de 1961, sólo tres semanas después que Yuri Gagarin. Pero aún tuvieron que pasar casi 17 años antes de que ciudadanos de otros países también pudieran contemplar la Tierra desde la ventanilla de una cápsula espacial.

En un primer momento, la Unión Soviética invitó a países amigos a participar en sus misiones espaciales dentro del programa Interkosmos. Poco después también se concedían plazas de vuelo en el Space Shuttle estadounidense no sólo a personas... sino también a equipo técnico.

Izquierda: El primer astronauta estadounidense, Alan B. Shepard, realizó un vuelo suborbital de 15 minutos el 5 de mayo de 1961. © NASA

El 28 de noviembre de 1983, al mismo tiempo que el astronauta alemán Ulf Merbold se convertía en el primer no estadounidense en formar parte de una misión de la NASA, se encontraba también en el interior de la lanzadera Columbia un aparato procedente de Bremen. Spacelab, que se había fabricado en las naves de montaje de ERNO GmbH, predecesora de Airbus Defence and Space, representaba el comienzo de la astronáutica tripulada europea. Fue diseñado específicamente para su uso con el Space Shuttle, en cuya bodega de carga se podía instalar. El contrato de su construcción fue adjudicado al consorcio de compañías encabezado por ERNO en junio de 1974, en razón del diseño modular del laboratorio espacial.

Spacelab estaba compuesto por cuatro elementos que en total se podían combinar entre sí en cuatro configuraciones de vuelo distintas: a través del túnel de conexión, del que había dos tamaños, los astronautas del Shuttle tenían acceso al módulo presurizado cilíndrico, disponible igualmente en dos tamaños. Había además palets para aquellos experimentos que debían estar expuestos directamente al espacio. Finalmente, el sistema de orientación instrumental IPS (Instrument Pointing System), por último, se encargaba de que telescopios, aparatos de radar u otros experimentos en los que así fuera necesario, apuntaran constantemente en la misma dirección con una precisión de dos segundos de arco.

Spacelab representaba el comienzo de la astronáutica tripulada europea. © NASA

Derecha: Spacelab representaba el comienzo de la astronáutica tripulada europea. © NASA

Después de que el Spacelab hubiera volado al espacio en más de 20 ocasiones, los dos módulos presurizados de vuelo fueron retirados del servicio tras la última misión entre abril y mayo de 1998. En contraste, los palets se siguen empleando hasta ahora, especialmente para el transporte de objetos de equipo y experimentos a la Estación Espacial Internacional (EEI).

Desde el 11 de febrero de 2008 el sucesor del Spacelab, el laboratorio espacial europeo Columbus orbita la Tierra unido a la EEI. Como también tenía que caber en la bodega de carga del Space Shuttle, sus dimensiones se parecen a las del gran módulo presurizado de su predecesor. El módulo cilíndrico de Columbus tiene una longitud de 6,87 metros y un diámetro de 4,48 metros. Cuarenta y una compañías europeas fabricaron los diversos subsistemas que por último se integraron en Airbus Defence and Space Bremen (Alemania) hasta formar un laboratorio completo y totalmente operacional.

Columbus tiene espacio suficiente para llevar a cabo investigaciones científicas por hasta tres astronautas. A tal efecto el laboratorio está equipado con diez armarios especialmente equipados y estandarizados internacionalmente, los “racks”. Este sistema se desarrolló para Spacelab con objeto de hacer posible un rápido intercambio de experimentos y preparar el laboratorio para un nuevo vuelo del Shuttle en un plazo de 190 horas. En el caso de Columbus ya no existe esta premura de tiempo. Los experimentos, que pueden estar fundados en disciplinas tan distintas como la biología, la medicina o la ciencia de los materiales ya no están limitados a la duración máxima de vuelo de la lanzadera (17 días), sino que pueden durar varios meses. Tampoco tienen por qué estar bajo la constante mirada de los astronautas: muchos pueden controlarse también desde el Centro de Control de Columbus en Oberpfaffenhofen en Alemania.

En el laboratorio espacial Columbus, los astronautas-científicos pueden llevar a cabo investigación en todas las disciplinas básicas y experimentos relacionados con proyectos de tecnología aplicada. Ninguno de ellos sería posible bajo la influencia de la gravedad de la Tierra. © NASA

Izquierda: En el laboratorio espacial Columbus, los astronautas-científicos pueden llevar a cabo investigación en todas las disciplinas básicas y experimentos relacionados con proyectos de tecnología aplicada. Ninguno de ellos sería posible bajo la influencia de la gravedad de la Tierra. © NASA 

Entre tanto, Europa ha ofrecido una alternativa al Space Shuttle para transportar experimentos nuevos a la EEI: en marzo de 2008 el vehículo logístico ATV, desarrollado y construido por Airbus Defence and Space, llevó a cabo con éxito su brillante vuelo inaugural. Este carguero espacial, lanzable sobre un cohete Ariane 5, puede transportar hasta 7,5 toneladas de carga útil a una órbita cercana a la Tierra. Lo que ATV tiene de especial es que la aproximación a la ISS y el atraque discurren de forma totalmente automática. Durante el vuelo del primer ATV, Jules Verne, a la Estación Espacial Internacional, la desviación con respecto al blanco previsto fue de sólo 1,7 centímetros, una primicia de película para la industria espacial europea. “Se trata del vehículo más sofisticado que se haya diseñado y construido en Europa”, dice entusiasmado Wolfgang Paetsch, jefe de programa del ATV en Airbus Defence and Space. Este transporte espacial no sólo lleva a la EEI piezas de equipo, sino que también permanece unido a la estación durante seis meses y durante ese período reajusta con sus motores la órbita de aquélla, debido a que por el rozamiento con la atmósfera residual ha de ser reelevada periódicamente. Ocasionalmente también se necesitan maniobras de evasión para evitar colisiones con basura espacial. Al final de su período de operaciones se llena el ATV de basuras y se precipita hacia una reentrada controlada de modo que se incinere en la atmósfera.

Das ATV ist die Lebensader der ISS, es befördert Nachschub an Treibstoff, Nahrung, Wasser und Verbrauchsgütern zur Internationalen Raumstation ISS © Airbus Defence and Space / Silicon Worlds

Derecha: El enlace vital entre la EEI y la Tierra: El ATV (Automated Transfer Vehicle) es un vehículo logístico de carga que suministra a la ISS equipos científicos, recambios y combustible, además de víveres, aire y agua. © Airbus Defence and Space / Silicon Worlds

Del Spacelab al ATV, pasando por Columbus, Airbus Defence and Space ha participado de forma significativa en los grandes éxitos de los vuelos espaciales tripulados europeos. Y el futuro nos atrae con retos aún más fascinantes.

 

 

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