Airbus Defence and Space

Cómo hacer que los satélites levanten vuelo: así es una campaña de lanzamiento

Después de todo el tiempo y esfuerzo invertidos en diseñar y construir un satélite, resulta claro que los últimos momentos de su estancia en la Tierra —los preparativos para el lanzamiento, esa fase tan importante— sean efectuados con meticuloso cuidado. Airbus Defence and Space pidió a Eric Perrot, un veterano de varias campañas de lanzamiento de satélites, que nos contara en qué consisten éstas, tanto para el satélite como para el personal.

Usted ha participado en seis campañas de lanzamiento de satélites de comunicaciones, cuatro de ellas desempeñando la función de Director de Montaje, Integración y Pruebas (AIT). ¿Cuáles son las fases por las que pasa cada una de estas campañas?

Una campaña de lanzamiento de un satélite se comprende de tres etapas principales: actividades de preparación del ingenio (fundamentalmente, instalarse en las dependencias, recepción del satélite y exhaustiva comprobación de la “salud” de todos los subsistemas tras su transporte), labores de llenado de combustible del ingenio y por último las “operaciones combinadas” de instalar el satélite en el vehículo portador y prepararlo, lo que incluye cargar las baterías y efectuar reglajes en el satélite para la configuración de vuelo para el despegue.

Equipo de la campaña de lanzamiento del satélite W3A, Baikonur, 2004. Eric Perrot es el noveno empezando por la izquierda de la fila de atrás.

Equipo de la campaña de lanzamiento del satélite W3A, Baikonur, 2004. Eric Perrot es el noveno empezando por la izquierda de la fila de atrás.

Generalmente, la totalidad del proceso lleva aproximadamente 35 días en el caso de una campaña de satélites de telecomunicaciones; las campañas de satélites de observación de la Tierra y de investigación científica pueden durar más tiempo —entre dos y tres meses— dado que a menudo el satélite está dividido en dos partes, y por tanto, la integración final en la plataforma de lanzamiento se extiende más que en un satélite de telecomunicaciones. La totalidad del equipo de la campaña va al centro de lanzamiento; no existe personal permanente de Airbus Defence and Space in situ. Al comienzo de una campaña somos unas 35 personas, y al final quedan unas veinte. No quiero decir con esto que la mitad de nosotros se quede tirado en la cuneta, sino que la constitución del equipo cambia a medida que se van llevando a cabo las diversas actividades.

 

¿En qué consisten estas fases?

Llegada de Hot Bird 8 a Baikonur en 2006.Los propelentes se suministran dos semanas antes del comienzo de una campaña de lanzamiento, y se almacenan en áreas específicas de temperatura estabilizada. De esta manera nos aseguramos de que las actividades del centro de lanzamiento no se vean afectadas por esta peligrosa labor.

Un “primer equipo” llega al centro, generalmente, unos cinco días antes que el satélite mismo. Se han de comprobar y validar todas las instalaciones, inclusive el suministro de agua, la capacidad de grúa, espacio disponible y formación del operador de la grúa, el aire acondicionado (limpieza de clase 100.000, humedad relativa del 45% al 60%, temperatura de 22º C con un margen de ±3º C…) Tenemos que asegurarnos de disponer de stocks de todo los que se pueda necesitar durante la campaña, como vestimenta protectora, equipos antiestáticos e ignífugos, consumibles (agua desionizada, etc) y también que se conozcan y estén libres todas las vías de escape.

La primera parte de la fase de preparación del ingenio propiamente dicha es instalar la red sobre el terreno antes de la llegada del satélite y del equipo principal —preparar la red local, los PCs y servidor; sistema de comunicación VSAT o enlace ADSL, según sea necesario.

Luego llega el ingenio a bordo de un transporte de carga, como el Antonov. Los contenedores se descargan en una esclusa hermética y se limpian. Se desembala el ingenio, se efectúa una inspección visual por si hubiera sufrido daños en el transporte, y se transfiere a la sala blanca. En paralelo se desempaqueta e instala el equipo eléctrico de apoyo en tierra (EGSE).

A continuación se efectúa una comprobación de “ajuste” del satélite y del adaptador de carga útil para el lanzador, en el caso de que este procedimiento no haya ya tenido lugar antes de que el satélite fuera enviado al centro de lanzamiento. Todas estas operaciones se llevan a cabo el primer día, de forma que se pueda proceder a “encender” el satélite en la sala blanca 24 horas después de su llegada.

El ingenio, que ahora está conectado al equipo de comprobación, se somete a un riguroso “chequeo de salud” durante el cual se verifican todos los subsistemas. Además, en esta fase se estabilizan y cargan las baterías, los dispositivos de armado todavía no instalados en el ingenio se preparan y verifican fuera del circuito; también se “disparan” fuera del circuito las válvulas pirotécnicas de aislamiento del depósito. Una vez se ha recibido el OK del chequeo médico (¡y se han retirado todos elementos que no van a utilizarse en vuelo, como los cables de pruebas!), se cierra herméticamente para el vuelo la estructura del ingenio.

Volteado de Hot Bird 8 sobre un costado para encapsularlo en el carenado del lanzador Protón.

Volteado de Hot Bird 8 sobre un costado para encapsularlo en el carenado del lanzador Protón.

La presurización de los depósitos para el nivel preciso para el vuelo se lleva a cabo de manera remota con respecto al satélite, durante períodos de tiempo preconvenidos, fuera de las horas normales de trabajo, con objeto de minimizar las actividades de AIT que se llevan a cabo en paralelo.

La segunda fase, de llenado de combustible y “armado” del ingenio, lleva unos diez días. Todas las operaciones peligrosas se efectúan en las salas blancas específicamente designadas. Primero se pesa el ingenio para averiguar cuál es su “masa en seco” (es decir, en vacío): a lo largo de dos operaciones distintas, cada una de las cuales dura dos jornadas, se cargan en el aparato el oxidante y el combustible. Después de la carga, se pesa la “masa húmeda” (a saber, con combustible y comburente) del ingenio. A veces se lleva a cabo un ensayo interno de cuenta atrás, con objeto de calibrar la duración de las tareas de cuenta atrás, y, si fuera necesario, depurar los errores posibles del ‘software’ de procedimiento de cuenta atrás y de tierra. Hay una última carga de las baterías, y se verifican y arman en configuración de vuelo los dispositivos pirotécnicos.

La primera y segunda fase —preparación y avituallamiento de combustible del ingenio— se efectúan bajo la responsabilidad del equipo de Airbus Defence and Space. La tercera y última fase, denominada “operaciones combinadas”, en la cual convergen las campañas de preparativos de satélite y lanzador, están en último término a cargo del personal del lanzador. Nuestro papel, principalmente, implica el encapsulado del satélite y del adaptador de carga útil en el carenado del lanzador. Una vez se haya completado la conexión entre el adaptador de carga útil y el lanzador, se efectúa una comprobación punto a punto.

Tandem-X:Operator at the hydrazine transport tankUn par de días antes de la fecha fijada para el lanzamiento, se efectúa un último ensayo general de cuenta atrás, en el que participan todas las instalaciones de lanzamiento (lanzador y dependencias asociadas, red terrena de seguimiento, equipo de comprobación del ingenio) que se llevan a cabo en paralelo con las pruebas de simulación de vuelo de vehículo lanzador. En el día D-1, se completan la comprobación final del vehículo y los preparativos para la cuenta atrás. La cuenta atrás comienza entre doce y veinte horas antes del momento del lanzamiento. Durante este período, las actividades que involucran al ingenio son la carga de baterías y el seguimiento de su situación en general. Luego se inicia la secuencia de lanzamiento, que precisa conmutar el ingenio a “modalidad lanzamiento”, con un seguimiento continuo de la configuración del satélite, y por último, el paso a suministro interno de energía eléctrica.

Luego tenemos el despegue… y una bien merecida copa de champán!

¿Qué puede contarnos sobre los aspectos personales? ¿Qué se “siente” al formar parte de una campaña de lanzamiento?


Cada campaña es distinta. Es una aventura en la que todos se sienten implicados por completo. Es el cierre de un compromiso contractual; es cuando se ve de verdad el fruto concreto de tantos meses de intenso esfuerzo; es ver el satélite despegar para comenzar su misión. Todo el mundo da el ciento por ciento de sí mismos y aún más, y aunque hay que poner mucho en juego en términos de horas-hombre, está bien, porque mientras dura la campaña no estamos sometidos a las presiones habituales de rutina, como tener que llevar a los críos al colegio, ir corriendo a hacer las compras y así sucesivamente. Dado que estamos libres de todo eso, es fácil concentrarse totalmente en la labor que uno tiene ante sí.

A veces las cosas se ponen muy tensas. Me acuerdo de la campaña W1, por ejemplo, en la cual tuvimos que trabajar a tope durante tres semanas sin descanso, los siete días de la semana —integrando todos los propulsores, cambiando el equipo, configurando el satélite, todo a tiempo para el acople con el lanzador. A veces hay tropiezos de última hora que pueden causar el retraso o incluso la cancelación de un lanzamiento. Hay que actuar deprisa para hacer reparaciones de urgencia, pero no se puede dejar que el hecho de que se trabaje contrarreloj ponga en peligro la calidad y por tanto el éxito de la operación. El compromiso personal de la gente impresiona por lo enorme que es.

También es extremadamente importante “tirar todos juntos del mismo carro”. Cuando estamos trabajando en una campaña de lanzamiento, todos ayudan a todos los demás. Las barreras entre “mi trabajo” y “tu trabajo” no existen —todo es “nuestro trabajo”. Creo que en lo que respecta a formar parte de una campaña de lanzamiento, lo que todos sentimos, en primer y primordial lugar, es un sentimiento de orgullo; es un gran honor poder decir “estuve allí y colaboré en hacer que fuera posible”.

Reina un fabuloso espíritu de equipo, y todos volvemos a casa con un enorme bagaje de recuerdos y nuestras propias anécdotas. Algunos de mis recuerdos son sobre Hot Bird 2, en 1996, cuando sólo teníamos un CD que hicimos sonar una y otra vez durante toda la campaña (todavía me ronda la cabeza doce años después) o todo el equipo —entre 15 y 20 personas— brindando en un jacuzzi, en Cabo Cañaveral, tras el éxito del lanzamiento de Hot Bird 5 en 1998. Básicamente, era simplemente estar todos juntos después del lanzamiento, con el orgullo de lo que habíamos logrado a lo largo de los meses precedentes.

Vista aérea de la ciudad de Kourou, con el Hôtel des Roches en primer plano.

Vista aérea de la ciudad de Kourou, con el Hôtel des Roches en primer plano.

Usted ha participado en campañas de lanzamiento en Kourou, en Baikonur y en Cabo Cañaveral. Supongo que son experiencias muy diferentes…

El centro de Baikonur, en invierno.Las condiciones de trabajo, ya sea en la Guayana Francesa, en Kazajstán o en los EEUU, son bastante similares. Sin embargo, las condiciones de vida en los diversos centros de lanzamiento son distintas, y diferentes a su vez dependiendo de la estación. En Kourou y en Florida nos alojamos en un hotel, o con gente de la zona, de modo que podemos hacer una vida bastante independiente. Baikonur es una base militar, lo que quiere decir que las normas que rigen nuestros movimientos son mucho más estrictas. Además, el centro de lanzamiento sólo tiene un radio de sólo unos 500 metros, y la ciudad más próxima, en cualquier caso, está a 80 kilómetros, así que en gran medida estamos confinados en las dependencias. En invierno, estar en Florida o en Guayana Francesa es francamente muy agradable: y fuera de horas de trabajo, puedes salir y echar una miradita a los alrededores. ¡Baikonur, en invierno, cuando las temperaturas pueden llegar a los 20º C bajo cero, es un pescado (¡helado!) muy distinto!

Pero todo forma parte de uno de los mejores trabajos del mundo.