Airbus Defence and Space

CryoSat-2, bajo un mismo techo

Misión ‘capas de hielo’

Las zonas polares desempeñan un papel vital en el clima y ecosistemas de la Tierra. Los científicos asumen que las masas de hielo polar se retraerán considerablemente debido al calentamiento global: hasta ahora, sin embargo, hay pocos datos selectivos sobre estas vastas zonas, despobladas y de difícil acceso. Los datos proporcionados por la misión CryoSat-2 de altimetría radar sobre los cambios en el grosor de las placas de hielo y la cubierta de hielo marino en los océanos deberían poner remedio a esta penuria de información y proporcionar una perspectiva global a los investigadores.

CryoSat-2 se prepara para dejar las instalaciones de Airbus Defence and Space en Friedrichshafen.

CryoSat-2 se prepara para dejar las instalaciones de Airbus Defence and Space en Friedrichshafen.

CryoSat-2 está operando en una órbita con la elevada y poco habitual inclinación de 92° para conseguir la máxima visibilidad de las altas latitudes (>72°) y una cantidad suficiente de puntos de cruce orbital hasta las zonas polares. Se trata de una órbita que no está sincronizada con el sol, de forma que la dirección desde la cual cae la luz diurna sobre el satélite está cambiando de forma constante. Eso presentó algunos retos para diseñar el satélite: todas sus partes están expuestas en algún momento a la enorme influencia del calor del sol, mientras que en otros momentos la mitad del satélite se encuentra permanentemente en la sombra durante semanas. Además, la operativa del instrumento primario SIRAL exige que sus antenas apunten hacia la superficie de la Tierra con un margen de precisión de sólo unas décimas de grado. Lo que significa no se podía ni plantear rotar el satélite para encarar el sol.

Un satélite en una misión gélida: CryoSat-2. (© ESA – AOES Medialab)

Un satélite en una misión gélida: CryoSat-2. © ESA – AOES Medialab

Por si estos objetivos de misión no fueran ya lo bastante complicados, CryoSat-2 es una de las misiones “Opportunity” dentro de los Earth Explorer, que utilizan satélites de bajo coste, de construcción relativamente rápida y que vuelan de forma que puedan dirigirse a áreas de interés medioambiental inmediato... pero, por supuesto, sin afectar la calidad de su observación. ¿Cómo pudieron pues nuestros ingenieros compaginar las limitaciones del presupuesto y una aportación de datos científicos que ha de ser impecable?

Pues prescindieron de mecanismos caros (CryoSat-2 carece de paneles solares desplegables, y de hecho sus únicas piezas móviles son unas cuantas válvulas del sistema de propulsión) y en su lugar configuraron la geometría del satélite para lograr su propósito. Los paneles solares están fijados rígidamente al cuerpo del satélite, formando una suerte de “tejado” con un ángulo cuidadosamente optimizado que proporcionarán un aporte de electricidad adecuado en todas las condiciones orbitales... y aún así cupieron dentro del lanzador. Tal es la razón para la forma tan característica y un poco achaparrada de CryoSat-2.

Los paneles solares rígidos de CryoSat-2 dan al satélite su característica forma de “tejado”. (© ESA - P. Carril)

Los paneles solares rígidos de CryoSat-2 dan al satélite su característica forma de “tejado”. © ESA - P. Carril


 

 

 

 

 

 

 


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