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De la Tierra al espacio y de vuelta

Las aplicaciones vanguardistas desarrolladas por los innovadores ‘viveros de negocios’ en Airbus Defence and Space y la Agencia Espacial Europea pueden estar basados en tecnologías que provienen del sector espacial, pero están destinadas a mercados muy diferentes.

Un radiómetro usado en la campaña de ensayos de SMOS, que se muestra aquí durante el despliegue de su instrumento MIRAS (Microwave Imaging Radiometer with Aperture Synthesis), ha servido de base para una herramienta de monitorización de diques en los Países Bajos. (© Airbus Defence and Space/ESA)¿Estaría interesado en construir componentes para las plataformas de prospección petrolera en alta mar? Hace unos años, Michel Toussaint, empleado de Airbus Defence and Space, recibió esta inesperada propuesta. Aquel proyecto nunca cristalizó comercialmente, pero sembró las semillas de una nueva vía de negocio: desarrollar productos, basados en el conocimiento de ingeniería espacial de la compañía, enfocados a otros mercados, y luego recoger el valor añadido de este trabajo, derivando soluciones aplicables a las actividades principales de Airbus Defence and Space. Apoyados en esta estrategia, Airbus Defence and Space lanzó en 2008 el departamento de Nuevos Negocios, (inicialmente llamado « Advanced Projects », formado por un equipo de quince personas y encabezado por el propio Toussaint, que empezó centrándose en el sector de la energía eólica. “Vimos que cada vez se necesitaban palas de aerogeneradores de mayor tamaño y rendimiento, y eso encajaba a la perfección con nuestro dominio de los materiales compuestos aplicados a grandes estructuras y cargas”, señala Michel.

Sendos contratos firmados en el ultimo año y medio con dos conocidos fabricantes del sector, para la producción de 45 y 30 palas, respectivamente, sirvieron de carta de presentación en el mercado, y ahora el equipo de Toussaint ha comenzado sus propios diseños de estructuras para alta mar. Esta vez se trata de palas de 50 metros, capaces de proporcionar entre 3,5 y 4,5 megavatios (MW) y monitorizar su propio estado. El primer demostrador debería entregarse para mediados de 2012. “Antes de empezar la línea de producción, decidimos poner en marcha un vivero de negocio, que incluye un estudio de viabilidad comercial de nuestra tecnología, además de un análisis de dos años para asegurarnos de que tendremos la capacidad de inversión necesaria para dar continuidad al producto”, explica Toussaint.

Con un crecimiento anual de dos dígitos y una producción global que en 2010 superará los 200.000 MW –según cálculos de la Asociación Mundial de la Energía Eólica– se espera que el mercado experimente un nuevo impulso a partir de 2015 con la instalación de grandes parques marinos en alta mar, donde el viento es más fuerte y constante. El límite en el tamaño de las palas, según Toussaint, aún no se ha alcanzado: “Hay estudios de palas de 80 metros y un diámetro de 160. ¡Más grandes que un A380! La frontera no la marcará el diseño ni la tecnología, sino la logística: cómo transportar e instalar en alta mar estructuras tan enormes”.

En cuanto al futuro, el departamento de Nuevos Negocios ya está germinando imaginativas colaboraciones en otras áreas. Está en contacto con uno de los principales fabricantes de trenes para el uso de compuestos de alto rendimiento en los modelos de alta velocidad. Y en el área de ingeniería compleja de sistemas, otro vivero ha desarrollado demostradores de propulsión híbrida para los motores de los coches de competición de un conocido fabricante de automóviles, una aplicación basada en el sistema de gestión de energía del Vehículo de Transferencia Automatizado (ATV). “Ofrecemos al cliente un equipo pequeño, que reacciona con rapidez y flexibilidad a sus necesidades, combinado con la ingeniería de procesos industriales establecidos que son uno de los mayores puntos fuertes de Airbus Defence and Space”, subraya Toussaint.

Airbus Defence and Space planea diseñar y construir palas de aerogeneradores de 50 metros de longitud. (© Airbus Defence and Space / Crossings)

 

‘Invernadero’ para nuevos proyectos

El concepto de vivero de tecnologías espaciales para su aplicación en otros mercados también está en la base del Programa de Transferencia Tecnológica de la ESA (ESA TTP), algunos de cuyos proyectos han partido de tecnología con el sello de Airbus Defence and Space. Por ejemplo, soluciones aplicadas en el observatorio XMM-Newton de rayos X se utilizan ahora en la producción de chips para ordenadores y en la detección de materiales radioactivos en bombas sucias; uno de los radiómetros empleados para la campaña de validación del satélite SMOS ha sido la base de una aplicación para la monitorización de los diques en Holanda, y la tecnología desarrollada para controlar satélites como Envisat se aplica en sistemas de monitorización remota de plataformas de petróleo y gas.

Dentro del ESA TTP, los cuatro Centros Vivero de Negocio (Business Incubation Centre, BIC) ya han ayudado a crear 80 nuevas compañías, que comercializan aplicaciones para diversos mercados basadas en la tecnología espacial. Uno de estos emprendedores que se ha inspirado en los hallazgos científicos de Airbus Defence and Space es Miguel Durães. Su empresa MDUSpace, incubada en el BIC de Noordwijk, Holanda, ha adaptado los conceptos de reconocimiento de objetos y seguimiento, usados por el ATV para atracar en la Estación Espacial Internacional, al control de los procesos de montaje de los automóviles. El proyecto piloto se ha desarrollado en la fábrica Autoeuropa de Volkswagen, ubicada en la localidad portuguesa de Palmela. Tras los primeros ensayos del prototipo, se ha creado una línea de montaje en el laboratorio de MDUSpace para perfeccionar el sistema. La mayor precisión en el ensamblaje robótico del salpicadero, la reducción de los costes de sincronización y la fácil instalación en cualquier línea de montaje son las ventajas del proyecto. “Combinamos una cámara con el uso de un software para el reconocimiento de objetos. Sin embargo, la visión artificial es un campo muy primitivo, aún hay mucho margen de mejora”, apunta Miguel.

MDUSpace adaptó la tecnología del ATV a los procesos de montaje de los automóviles. (© MDUSpace - © Airbus Defence and Space / Silicon World)

 

Las tres personas que trabajan en el proyecto prueban ahora el añadido de una segunda cámara para lograr imágenes en tres dimensiones, así como un hardware más potente. “Pequeñas variaciones en la visión pueden dar lugar a significativos cambios en el resultado. Nuestro objetivo es hacer todo el sistema más robusto”, describe Miguel. El próximo paso sería reemplazar las dos cámaras actuales por una infrarroja. “La comunidad espacial está demasiado cerrada en sí misma. Mucha de la gente no conoce lo que se está haciendo en otros sectores de su propia industria. Esta red de incubadoras supone un cambio cultural, impulsa una mentalidad más abierta y nos permite intercambiar libremente ideas e innovaciones”, concluye Miguel.

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