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Efectos de la ingravidez en el organismo humano

El espacio cambia la forma física de los astronautas

Poco después de entrar en ingravidez, la altura del cuerpo aumenta entre dos y tres centímetros. La causa es la extensión de la columna vertebral, que ya no se ve comprimida por la gravedad. Además, la sangre y el volumen de los tejidos se trasladan de las piernas a la mitad superior del cuerpo. La cara se hincha, al igual que las venas del cuello, como cuando se hace el pino durante mucho tiempo. En la mayoría de los casos se produce una cierta desorientación, dado que en el espacio, “arriba” y “abajo” pierden todo sentido. En algunos astronautas, el llamada “enfermedad del espacio” (“mareo espacial” o “síndrome de adaptación al espacio”) puede persistir durante varios días.

Tras una semana, como máximo, muchos de estos síntomas en gran medida desaparecen y el cuerpo en su conjunto se ajusta a las nuevas condiciones. Sin embargo, eso significa que también se deshace de lo que no es necesario cuando se encuentra en ingravidez. Por desgracia, entre lo innecesario se encuentran también nuestros firmes y pesados huesos, que de repente ya no tienen que soportar peso.

Esa es la razón por la que tras su regreso a la Tierra los astronautas siempre necesitan un cierto período de tiempo para acostumbrarse de nuevo a la gravedad y orientarse. Al principio muchos encuentran difícil mantener el equilibrio. La causa de este “bajón” de los que vienen del espacio, sospechan los científicos, es, entre otras, la pérdida de volumen sanguíneo que ocurre durante la adaptación del cuerpo a la redistribución de fluidos en ingravidez.

Aspectos clínico-físicos de la ingravidez

En la actualidad sabemos que las personas pueden vivir en ingravidez sin experimentar grandes trastornos. Lo complicado no es tanto la permanencia en el espacio como no tomar las medidas correctoras —principalmente, el entrenamiento físico adecuado— en el momento apropiado.

Durante una larga permanencia en situación de ingravidez se presentan los siguientes efectos:

  • Ojos: El ángulo de visión desciende de los 10º a los 15º.
  • Rostro: La mitad superior del cuerpo recibe una mayor aportación sanguínea. Por tal motivo la cara parece hinchada.
  • Columna vertebral: Se extiende varios milímetros.
  • Corazón: El ventrículo izquierdo se reduce hasta en un 10%. Puede provocar mayor cansancio.
  • Hígado: Procesa los medicamentos de modo distinto a en la Tierra. Es preciso modificar la dosificación.
  • Músculos: Atrofia muscular causada por el menor esfuerzo y la menor irrigación sanguínea. Debe ser contrarrestada con el correspondiente ejercicio físico.
  • Huesos: La desmineralización los debilita. El calcio, sobre todo, se pierde en mayores cantidades.
  • Piernas: La mitad inferior del cuerpo recibe menor cantidad de de sangre. Se vuelven más delgadas. En las plantas de los pies desparecen los callos.
  • Sangre: Desciende la cantidad de glóbulos rojos. La menor aportación de oxígeno puede causar pérdida de fuerza.

Gimnasia en el espacioPara minimizar los efectos físicos del cosmos en los huesos y en la musculatura, los astronautas que están el espacio poseen una rutina diaria estrictamente controlada. Hacer deporte es un componente de gran importancia en cada misión para mantener las funciones corporales, los músculos y los huesos. Cada día empieza al menos con una hora de gimnasia.

 

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