Airbus Defence and Space

En directo desde las estrellas

¿A dónde va la voz del GPS de su coche a buscar los datos? ¿Cómo puede su cronómetro de maratón calcular, en tiempo real, su velocidad media y los desniveles del terreno?

La respuesta a todas estas preguntas es la misma: gracias a los centenares de satélites que gravitan cada día sobre nuestras cabezas y que, haciéndose olvidar en beneficio de los servicios que nos prestan, traen de forma cotidiana hasta nosotros todas estas informaciones del espacio.

¿Quién habría imaginado en 1957 que el lanzamiento del Sputnik ruso con su simplista señal de radio sería el preámbulo, a corto plazo, de una verdadera revolución tecnológica? Y, sin embargo, no haría falta mucho tiempo para encontrar campos de aplicación concretos.

Las primeras observaciones terrestres comienzan a partir de la década de 1970. La Nasa, con su programa Nimbus, detecta los primeros agujeros en la capa de ozono. El estudio y la vigilancia del planeta se convierten desde ese momento en una prioridad para los científicos. La agencia espacial norteamericana se centra en un primer momento en el calentamiento climático global, gracias a sus siete satélites Landsat, puestos en órbita a partir de 1972. Los satélites NOAA permiten de forma paralela la observación de los fenómenos meteorológicos.

En Europa, el célebre Meteosat es uno de los primeros satélites lanzados. Desde 1977, alimenta con sus imágenes los boletines meteorológicos televisados. A mediados de los años 80, se ponen en órbita los satélites Spot, desarrollados por Airbus Defence and Space. Éstos permiten la observación precisa de la superficie terrestre. Spot 5, lanzado en 2002, se revela de gran valor gracias a su banco de imágenes que permite estudiar fácilmente fenómenos que evolucionan en el tiempo y en el espacio. Ese mismo año se envía al espacio el Envisat, igualmente construido por Airbus Defence and Space, para vigilar los recursos terrestres y adquirir imágenes de alta resolución de la atmósfera, las tierras y los hielos.

Los campos de aplicación parecen infinitos. Para la vigilancia de los océanos, que ocupan el 70% de la superficie terrestre, se ponen en órbita en los años 2000 el Jason y luego el Jason 2, respondiendo a la demanda de programas internacionales de estudio y observación de los océanos y el clima. Airbus Defence and Space participa por su parte en la concepción del GOCE. Lanzado el 17 de marzo de 2009, es uno de los satélites de observación más sofisticados: informa sobre el campo gravitacional y ayuda a simular las corrientes marinas y la elevación de los mares.

Consciente de las necesidades crecientes en materia de informaciones precisas y fiables, Airbus Defence and Space prepara ya el futuro a través de ambiciosos programas satelitales. La observación de la fundición de los hielos (CryoSat-2), de la evolución del clima (Swarm) o incluso la imagen de muy alta resolución (Pleïades) permitirán en los próximos años proporcionar a la humanidad claves para la protección de su entorno.

 

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