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Envisat y los calamares gigantes y otras historias

La apuesta que rompió la baraja

El satélite de observación Envisat pudo ayudar a desentrañar el misterio de las oleadas de calamares gigantes. © Mariscope Chilena

Durante febrero de 2004, los habitantes de las costas del sur de Chile se inquietaron enormemente al encontrarse varados en sus playas varios cientos de calamares de aguas profundas. La invasión preocupaba sobre todo a los pescadores locales, que temían que estas bestias marinas agresivas y carnívoras, que pueden llegar a una longitud de tres metros, pudieran amenazar los bancos de peces y por tanto su medio de vida.

Desde su órbita a 800 kilómetros por encima de la Tierra, el satélite de observación Envisat pudo ayudar a desentrañar el misterio de las oleadas de calamares. Uno de los instrumentos de a bordo es el Radiómetro Avanzado de Barrido a lo largo de la Trayectoria (AATSR), que mide las temperaturas de la tierra y del mar con un margen de precisión de 0,3º C y una resolución espacial de 1 km2. El análisis de los resultados de AATSR indicó que la súbita aparición del calamar estaba relacionada con unos cambios recientes en las condiciones de las masas de agua de la región costera, en la medida en que las aguas más frías, que portan nutrientes (y atraen a los calamares) se acumulaban para ocupar el espacio dejado por las aguas de superficie, más calientes, que los vientos alejaban.

Es claro que las técnicas en las que se basa la predicción de tales fenómenos, como las que permite Envisat, son extremadamente beneficiosas para la industria pesquera.

Mediciones de la temperatura de la superficie del mar (SST) del área de estudio por parte del AATSR en los días 12 de febrero de 2004 y 25 de febrero de 2005. Las banderillas rojas señalan dónde aparecieron por vez primera los calamares, mientras que las azules indican los valores de la superficie del mar. © Mariscope Chilena

Mediciones de la temperatura de la superficie del mar (SST) del área de estudio por parte del AATSR en los días 12 de febrero de 2004 y 25 de febrero de 2005. Las banderillas rojas señalan dónde aparecieron por vez primera los calamares, mientras que las azules indican los valores de la superficie del mar. © Mariscope Chilena

Una perspectiva cada vez más amplia

Ésta es sólo una de las numerosas, extraordinariamente variadas y a menudo sorprendentes historias del mundo en que vivimos que Envisat, diseñado y construido por Airbus Defence and Space para la Agencia Espacial Europea, nos ha provisto a lo largo de la pasada década tras su lanzamiento en 2002. Cuando se concibió fue una gran apuesta –Envisat, el mayor, más voluminoso y más complejo satélite europeo de observación de la Tierra, repleto de una multitud de diversos instrumentos distintos de medición– Envisat llevó la teledetección a un nivel desconocido hasta entonces.

Envisat observó e hizo un seguimiento de las masas terrestres, océanos y casquetes polares de la Tierra a lo largo de su vida útil de 10 años de duración

Envisat observó e hizo un seguimiento de las masas terrestres, océanos y casquetes polares de la Tierra a lo largo de su vida útil de 10 años de duración, proporcionándonos una perspectiva de escala verdaderamente mundial del ecosistema natural del planeta y de los impactos que en él tiene la actividad humana. Registró la topografía de las masas terrestres y de los mares con un margen de error de sólo unos milímetros y las temperaturas de la superficie con una precisión de unas décimas de grado. Hizo un seguimiento de las variaciones de la cubierta vegetal, la microvida marina y la composición de las nubes. Estudió el perfil químico de la atmósfera midiendo los niveles de ozono, gases traza, contenido de agua y polución. Sus sensores radar de alta resolución podían localizar barcos, identificar vertidos de combustible, y registrar los movimientos de las masas terrestres y los contornos de una inundación al milímetro.

Previsto en principio para un período útil de funcionamiento de cinco años, los datos de Envisat resultaron ser tan valiosos y eficaces que se amplió su misión. La longevidad de su información ha sido de crucial importancia para ayudarnos a gozar de una visión de conjunto: durante una década hemos podido ser testigos del cambio climático y evaluarlo, de la evolución de la composición química de la atmósfera, de las transformaciones ocurridas en el uso de la tierra y de la explotación (en ocasiones abusiva) de recursos. Quizá la aportación más significativa llevada a cabo por este prolijo observatorio, debido a la calidad y enorme volumen de la información proporcionada, es que éstas son cuestiones que han dejado de ser de mero interés científico, y se encuentran en el núcleo mismo, a todos los niveles, de las políticas de decisión. Y que los datos procedentes de la tecnología espacial son un factor vital en la gestión de cómo vivimos en la Tierra.

Una misión que acaba tras diez años deslumbrantes

El 8 de abril, sólo unas semanas después de celebrar su décimo aniversario en órbita, Envisat transmitió una imagen en color de la Península Ibérica que había sido captada por el instrumento MERIS (Espectrómetro de Captación de Imágenes de Resolución Media) y una imagen de radar en blanco y negro de las Islas Canarias tomada por el instrumento ASAR (Radar Avanzado de Apertura Sintética), que fuera diseñado por Airbus Defence and Space. Fueron los últimos signos vitales del satélite. Se llevaron a cabo intentos exhaustivos de averiguar qué había pasado y de reestablecer contacto, inclusive dando la orden al satélite Pléiades, que había sido lanzado recientemente (y que es otro de estos “vigilantes” de la Tierra construidos por Airbus Defence and Space) que fotografiara al silente Envisat cuando ambos ingenios se cruzaron a una distancia de unos 100 kilómetros. Por desgracia aquel esfuerzo no dio resultado y en mayo ESA tuvo que declarar, muy a su pesar, el final de la pionera misión Envisat.

 Últimos datos de Envisat enviados por banda Ka: España y Portugal tal como los vio el Espectrómetro de Imágenes de Resolución Media (MERIS), el 8 de abril de 2012 a as 11.05 GMT.

Últimos datos de Envisat enviados por banda Ka: España y Portugal tal como los vio el Espectrómetro de Imágenes de Resolución Media (MERIS), el 8 de abril de 2012 a as 11.05 GMT.

El radar de apertura sintética (ASAR) de Envisat captó estas imágenes de las Islas Canarias el 8 de abril de 2012 a las 11.09 GMT. Fueron los últimos datos procedentes de Envisat transmitidos en banda X.

El radar de apertura sintética (ASAR) de Envisat captó estas imágenes de las Islas Canarias el 8 de abril de 2012 a las 11.09 GMT. Fueron los últimos datos procedentes de Envisat transmitidos en banda X.

 Envisat en órbita, fotografiado por Pléiades 1A, cuando se intentó restablecer contacto con el ahora súbitamente mudo satélite medioambiental. Lanzado en diciembre de 2011, Pléiades 1A, que fuera diseñado y construido por Airbus Defence and Space y de cuyo funcionamiento se encarga Airbus Defence and Space, es el primero de una nueva generación de satélites ágiles, de gran rapidez de reacción y muy alta  resolución, características que hicieron posible captar esta imagen. © CNES

Envisat en órbita, fotografiado por Pléiades 1A, cuando se intentó restablecer contacto con el ahora súbitamente mudo satélite medioambiental. Lanzado en diciembre de 2011, Pléiades 1A, que fuera diseñado y construido por Airbus Defence and Space y de cuyo funcionamiento se encarga Airbus Defence and Space, es el primero de una nueva generación de satélites ágiles, de gran rapidez de reacción y muy alta  resolución, características que hicieron posible captar esta imagen. © CNES


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Un homenaje a la década prodigiosa de Envisat

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