Airbus Defence and Space

Listo para el despegue, Paul McMahon

Paul McMahon, de Airbus Defence and Space Stevenage en el Reino Unido, trabajó en las plataformas de lanzamiento ELA-1 y ELA-2 (abreviaturas de Ensemble de Lancement d’Ariane) entre 1978 y 1986.

¿Cuál fue su función en el programa Ariane?

Me incorporé a Airbus Defence and Space (en aquel entonces Hawker Siddeley Dynamics) en 1975 y entré directamente en el departamento de desarrollo que de ELA-1. Me trasladé a Kourou en febrero de 1978 y me quedé hasta finales de mayo. Allí tenía la responsabilidad del trabajo técnico cotidiano y de asegurarme de que el equipo se instalaba correctamente y a tiempo.

Antes de ir a Kourou también participé en el desarrollo de las fundas que se instalaban alrededor del cuello de las toberas del motor principal para impedir que los gases de escape entraran en el bastidor de empuje. Fue un producto con un gran éxito y se instaló en todos los lanzadores Ariane 1, 2, 3 y 4.

 

¿Qué es lo que más destaca de su carrera en Ariane y qué significa Ariane para usted?

“Estoy enormemente orgulloso de formar parte del programa Ariane. Hicimos 27 lanzamientos desde ELA-1 y todos fueron satisfactorios. En el primer viaje a Kourou para ocuparnos de ELA-1 el equipo comprendía entre 12 y 14 personas y allí entablamos grandes amistades. Hacíamos vida social en grupos de cuatro o cinco y tengo muy buenos recuerdos de aquella gente. En muchos de los viajes posteriores a ELA-1 estuve solo, pero en el caso de ELA-2 el equipo era mucho mayor, más bien de unas veinte personas. Para ELA-2 suministramos tres equipos de mecanismos de liberación durante la fase de despegue, que se utilizaron en Ariane 3 y 4. Hubo 119 lanzamientos desde ELA-2, y ninguno de ellos sufrió fallos en el mecanismo de liberación.

Entonces no es como ahora, que los servicios de teléfonos y correos son mucho más accesibles. En aquella época teníamos que reservar las llamadas telefónicas de casa —tanto para hacerlas como para recibirlas— con al menos tres días de adelanto, y el correo era muy inconstante, también. Nuestra vida social, de hecho, se centraba en torno a esperar por esa llamada o esa carta que te subía la moral.

© ESA

Cuatro semanas antes de L02 (el segundo lanzamiento de Ariane 1) yo estaba en Gran Bretaña y recibí una llamada de que había un problema con el mecanismo de liberación del cohete. Había cuatro mordazas hidráulicas que tenían que abrirse simultáneamente y no sucedía así. A los dos días de la llamada estaba de nuevo en Kourou y lo tuve resuelto en la misma semana. Después me quedé para el lanzamiento. Por desgracia, el segundo vuelo de Ariane fue destruido aproximadamente un minuto después del despegue, lo cual fue una decepción tremenda.

Una de las anécdotas más divertidas que recuerdo, es la del tipo de Calidad del programa de piloto automático de Ariane. Se llamaba Willie McCurly y, antes de la entrega de cada unidad, la zarandeaba con la mano para asegurarse de que no se había soltado nada. Y aquello se inscribió en uno de los procedimientos con el nombre de “Prueba de Zarandeo Willie McCurly”.

 

¿Estuvo usted presente en el primer lanzamiento de Ariane? ¿Cómo se sintió?

Por desgracia, en 1979 en Stevenage no hicimos nada para el primer lanzamiento. Sin embargo, puse el despertador para levantarme a tiempo y sintonizar la radio francesa para oírlo en directo. Cuando el locutor enumeró la cuenta atrás aún podía seguir lo que decía, pero una vez llegado el “cero”, se puso como una moto y no pude enterarme ni de una palabra de lo que dijo...

Desde entonces, como es lógico, se organizan actos en el centro para los días que hay lanzamiento y no es tan difícil como sentirse parte de la historia. Pero es enormemente gratificante poder decir que hice mi parte en los preparativos del primer lanzamiento.

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