Airbus Defence and Space

Momentos de emoción, Horst Holsten

En 1979 Horst Holsten fue responsable del proyecto de la segunda etapa del Ariane en el CNES, antes de convertirse en jefe de Ariane en Airbus Defence and Space (en aquel entonces MBB – ERNO), en Bremen en Alemania, en 1986. He aquí el relato de aquella aventura.

 

“Todo iba según lo previsto de cara al primer lanzamiento de Ariane, el 15 de diciembre de 1979: los preparativos para el despegue, el abastecimiento de los depósitos y también la cuenta atrás... 5, 4, 3, 2, 1, cero: encendido de los cuatro motores de la primera etapa. De los canales de escape de gases de la plataforma de lanzamiento, se elevaron unas nubes de gas de color marrón amarillento, pero el cohete no se movió un centímetro, se mantuvo firmemente en el suelo y hubo entonces que apagar los motores de nuevo. ¿Qué había pasado? Un aviso de fallo relativo a la presión en uno de los cuatro motores había impedido que se liberase el sistema de anclaje. Nos invadió entonces una enorme decepción. ¿Quería eso decir que todo había sido en vano? Todos los cálculos, los análisis, las pruebas... ¡de ninguna manera! Se vació y se limpió el cohete, se comprobó de arriba a abajo y se le preparó para un nuevo lanzamiento. Ocho días y ocho noches pasaron, y el 23 de diciembre todo estaba listo una vez más pero... nuestras esperanzas fueron a estrellarse nuevamente. Esta vez la secuencia automática de lanzamiento fue interrumpida por el ordenador de tierra debido a una señal defectuosa de comprobación en una válvula. Enseguida se determinó que la válvula funcionaba correctamente, lo que fallaba era únicamente la señal eléctrica de comprobación.

 

Pero aún nos quedaba un intento de lanzamiento. Entre una cosa y otra se habían gastado las reservas de helio, y como es lógico, sin helio —que se precisa para mantener bajo presión los depósitos de combustible— no se puede efectuar el lanzamiento. Estábamos ante el que efectivamente iba a ser el último intento posible. Todo estaba listo el 24 de diciembre, la Nochebuena de 1979. El helio que nos quedaba estaba en los depósitos de las etapas, en el momento decisivo de la secuencia de despegue la señal automática de la válvula fue anulada manualmente y…el cohete se elevó y voló hacia el resplandeciente cielo azul. Sólo hubo un cauteloso aplauso en el búnker de control... ahora comenzaba una larga e interminable espera, entre la convicción y el miedo, hasta el final del vuelo. Para nosotros, los de Bremen, el momento crítico venía después de la separación de la primera etapa. ¿Iba “nuestra” segunda etapa a ponerse en marcha? Lo hizo: encendido del motor, presurización en los depósitos, trayectoria de vuelo según lo planeado, todo como estaba previsto. Hacia el final del vuelo, aún hubo un momento de tensión debido a unas vibraciones no previstas que luego resultaron ser oscilaciones de la válvula Pogo y todo salió redondo hasta el término de la combustión.

El vuelo de la etapa superior discurrió a la perfección, y cuando se anunció: “separación de la carga útil”, en el búnker de control, hubo un indescriptible estallido de alegría. Se liberaba la tensión acumulada durante semanas y más de uno tenía lágrimas (de felicidad) en sus ojos. El primer vuelo con éxito de un sistema lanzador totalmente nuevo... ¿cuándo había sucedido antes una cosa así? Además de Airbus Defence and Space Bremen, con la segunda etapa, también participaban Airbus Defence and Space Ottobrunn (en aquel entonces MBB), con el motor de la etapa superior. Era el comienzo de una historia de éxito que continua aún hoy hasta nuestros días.

Pronto, Ariane 1 fue incapaz de cumplir los requisitos exigidos por las cargas útiles., así que se tuvo que reforzar añadiéndole unos “boosters”. Así llegó el día en que Ariane 4 despegó por vez primera con cuatro de estos “boosters”. Fue el 5 de junio de 1989, y los cuatro se encendieron simultáneamente, funcionando según lo previsto una vez en vuelo y separándose al mismo tiempo de la primera etapa. Fue el nacimiento del “caballo de batalla” de la industria espacial europea, como se denominó después a esta versión de Ariane. Se lo debemos al ya fallecido Werner Inden, quien como responsable del programa Ariane estaba a cargo del éxito técnico y comercial de la compañía.

Dada la probada fiabilidad de estas etapas, no fue ninguna sorpresa que el desarrollo de la etapa superior EPS de Ariane 5 se adjudicara a Alemania. Airbus Defence and Space Bremen era y aún es responsable de la etapa superior y del sistema de control de actitud SCA, mientras que Airbus Defence and Space Ottobrunn tiene a su cargo el motor Aestus. Cuando llegó el vuelo inaugural —aún nos duele el recordarlo— el lanzador estalló poco después del despegue. El segundo lanzamiento se produjo el 30 de octubre de 1997 y tuvo también algún que otro momento tenso: el sistema de control de actitud SCA tuvo que compensar un balanceo imprevisto y consumió el 90% de su combustible en esa corrección: ¿quedaba todavía suficiente para el vuelo de la etapa superior, de media hora de duración? Afortunadamente sí: la etapa superior voló suavemente y sin tropiezo alguno, tanto que su misión pudo concluirse con éxito. Gran alivio, palmaditas en la espalda y una vez más experimentamos aquella sensación de trabajar en un equipo fantástico que pone todo su empeño, un equipo con el que es posible alcanzar estos éxitos. Así se sentaron las bases para los centros de competencia de Etapas Superiores, en Bremen, y de Propulsión, en Ottobrunn. ¿Quién habría imaginado en aquella Nochebuena de 1979, que hoy, la etapa superior criogénica ESC-A, así como las etapas superiores de la próxima generación de lanzadores se iban a estar desarrollando e integrando en Alemania?”

LanzadorArianeAriane 4Ariane 5