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Revolviendo en la bodega de carga del ATV

Un vistazo a sólo algunas de las muchas y variadas cosas que viajan a la EEI

La carga del ATV-3 ocupa la totalidad de los ocho Racks Ligeros Integrados (ILR), en vez de los seis empleados por los ATV anteriores

La carga seca (2,2 toneladas) que lleva el ATV-3 ‘Edoardo Amaldi’ a la Estación Espacial Internacional (EEI) es superior a la de ambas misiones ATV previas. En 2008, el primer ATV, ‘Jules Verne’, transportó 1.150 kilogramos de carga seca, en 2011 le siguió el ATV-2, ‘Johannes Kepler’, con 1.605 kilogramos de carga seca. La carga del ATV-3 ocupa la totalidad de los ocho Racks Ligeros Integrados (ILR), en vez de los seis empleados por los ATV anteriores.

¡Sabroso, la verdad!

La carga consiste, literalmente, en todo lo que la tripulación de a bordo de la EEI necesita para vivir y trabajar en el espacio: alimentos, vestimenta, ítems de aseo personal, suministros médicos, recambios, herramientas y experimentos. Al hojear el manifiesto de carga encontramos numerosas cosas que dicen mucho de la vida en órbita, como “conjunto de gorra protectora”, “paquete de análisis microbiano”, “kit de tubo de orina” o los más prosaicos “toallitas germicidas” o bien “camiseta, manga corta”… pero aún hay otros artículos que para el ojo no entrenado e inexperto son francamente intrigantes: ¿qué harán los astronautas con un “conjunto de puntera de zapato” o una “tulipa”?

Curioseemos un poco entre algunos de estos objetos cuidadosamente almacenados, que es obvio son tan sólo parte minúscula de la amplia y variada relación de artículos que hacen el viaje.

Ciencia muy seria

El principal cometido de la tripulación de la EEI es cultivar la investigación científica. En la carga del ATV ‘Edoardo Amaldi’ encontramos toda una serie de nuevos experimentos para la EEI.

El experimento ENERGY, por ejemplo, investigará cómo se las arregla el cuerpo humano para administrar los procesos energéticos en condiciones de ingravidez y proporcionará importantes datos que se puedan aplicar a futuras misiones de larga duración en gravedad cero.

Altea-ShieldEn cuanto a la continuada investigación Altea-Shield, que busca obtener una mejor comprensión del fenómenos de los relámpagos de luz (desde hace muchos años los astronautas han informado que en ocasiones “ven” relámpagos de luz en sus retinas) y, de forma más general, la interacción entre rayos cósmicos y función cerebral, se están llevando a la EEI unas plaquetas especiales, que ayudarán a probar diversos materiales de apantallamiento en su efectividad contra la radiación.

Biolab Además, la instalación Biolab (para facilitar la experimentación en microorganismos, células, cultivos de tejidos, pequeñas plantas e invertebrados) del laboratorio de investigación Columbus estará equipada con un módulo que hará posible suministrar cantidades de aire definidas con precisión a los experimentos que se lleven a cabo en el laboratorio.

Airbus Defence and Space está a cargo de la gestión y mantenimiento de todos estos instrumentos.

¿Un cerdo en una manta?

No, no se trata de una mascota porcina tiernamente abrigada y destinada a animar los días de los miembros de la tripulación, ni tampoco del plato típico británico (pigs in blankets) de salchichitas envueltas en panceta. Se trata de otro componente científico que se utiliza para aportar gas de calibración para el experimento de la Instalación de Investigación Humana VO2max. El “cerdo” en cuestión consiste en Gases Presurizados para su Inhalación (Pressure Inhalation Gases, PIG). La botella de PIG se conecta para suministrar gas (80% de nitrógeno, 15% de oxígeno y 5% de dióxido de carbono) para llevar a cabo esta investigación en la ISS. La estructura, de cinco kilogramos de masa y 11,6 x 17,0 x 56,1 centímetros contiene 190 litros de gas a temperatura y presión estándar.

 

Alimentos

He aquí un extracto de una bolsa de comida cargada en el ATV-3:

    Sopa    
 

Sopa de champiñones

 
 

Vegetales

Queso a la coliflor

Macarrones con queso

Mixed vegetables

Arroz pilaf

Quiche de vegetales

Patatas al gratén

 

Dessert

Galletas de mantequilla

Budín de caramelo de mantequilla

Almendras confitadas

Pastel de chocolate

Pastel de cuajada de limón

Gofres

Yogurt

   Fruta Carne
 
 

Ensalada de frutas

Pan de carne

Empanadilla de salchicha

Pollo agridulce

 

Té verde

¡Sabroso, la verdad!

En los primeros años de la astronáutica, comer era para los astronautas muy diferente de lo que es hoy. En aquella época tenían que utilizar pajitas para sorber de un tubo comida deshidratada que tenía la consistencia de una crema. En la actualidad, comer en el espacio –aparte de ciertas limitaciones logísticas que impone el entorno en gravedad cero– es bastante parecido a comer aquí en la Tierra. Algunos alimentos se pueden tomar en su forma natural, como es el caso de los brownies o la fruta. Otros, como la pasta, todavía exigen añadir agua. La EEI está equipada con un horno para calentar la comida a la temperatura apropiada, pero como en el espacio no hay neveras, los alimentos tienen que estar almacenados y preparados correctamente para evitar que se echen a perder.

Queda excluida cualquier cosa que tenga tendencia a resquebrajarse en migas –como las patatillas y algunas galletas– que podrían ir flotando por el aire y causar problemas con los ordenadores y el sistema de ventilación.

El principal problema, según relatan los que han experimentado de primera mano las delicias de cenar en el espacio, es que al no haber gravedad, los aromas se desvanecen antes de llegar a la nariz. Y al no ser capaz de oler, el sentido del gusto también se ve menoscabado. Disponen de condimentos para especiar en lo posible lo que comen, pero no la sal y la pimienta tal como las conocemos aquí. Tienen que ser en estado líquido de modo que las partículas no echen a volar.

Calcetines y ropa interior para el espacio

Calcetines y ropa interior para el espacio

Según el manifiesto de carga, en esta entrega a la EEI la agencia espacial japonesa JAXA está enviando a sus astronautas casi el triple de calcetines que la NASA manda para sus homólogos estadounidenses… Dado que en la Estación Espacial no es que haya un predominio absoluto de inquilinos japoneses que digamos, cabe preguntarse si los astronautas nipones gastan ropa interior con más rapidez que sus colegas de los EE.UU. Si efectivamente es así, la particular investigación de un astronauta japonés debe haber llevado su paciencia al límite: en 2009, durante su estancia en la EEI, Koichi Wakata utilizó sin miedo su propio cuerpo como campo de experimentación para probar las propiedades de control de olor de unos calzoncillos de alta tecnología, fabricados en un material tratado con agentes antibacterianos y desodorizantes, utilizándolos durante todo un mes de cada vez… aparentemente no se quejó ninguno de sus compañeros, de forma que la investigación fue considerada un éxito. Los calzoncillos eran asimismo ignífugos (!), antiestáticos y “atrayentes, con estilo”.

Lo típico es que las mudas sólo se pongan un par de días y luego se desechen como basura, dado que en la EEI no hay lavadora.

Nota sobre los calcetines: algunos de los calcetines “espaciales” son en realidad manoplas para pies, con un “dedo” especial para el pulgar. De esta forma los astronautas tienen más posibilidades de agarrar objetos con los pies, es decir, es como tener un par de manos extra. La verdad, la gravedad cero es otro mundo…

Navaja suiza multiusos

Navaja suiza multiusos

Es imposible no sentir un ramalazo de emoción al ver que entre los objetos que el ATV-3 transporta a la EEI se encuentra ese fiel compañero de los intrépidos aventureros, la navaja suiza multiusos. El espíritu pionero, pues, sigue vivo y abriendo caminos en el espacio.

 

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