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La puesta en funcionamientooperativo del servicio de comunicaciones de bienestar Connect-D, en julio, culminó una intensa fase de implantación de seis meses de duración por parte de los equipos de Airbus Defence and Space Services. Basándose en el éxito de los actuales programas con las fuerzas armadas británicas y francesas, los ingenieros de la división Telecom Services trabajaron codo con codo junto a los soldados alemanes en Afganistán para poner a punto un sistema que atenderá a un total de once bases militares en el extranjero.

“Volé en un A310 militar desde Colonia a Uzbekistán, y la mañana siguiente a las 6 de la madrugada estaba en ruta a Afganistán. Cuatro horas después de haber aterrizado en Campo Marmal ya me encontraba en la estación local de radio que transmite a los nueve campamentos alemanes en el país, explicando cómo eran los sistemas de comunicaciones que íbamos a instalar”. En cuanto llegó al mayor campamento militar alemán en Afganistán, que aloja a más de dos mil soldados alemanes, el Jefe de proyecto de Airbus Defence and Space, Michael Hirschner, al instante pudo percibir la enorme expectación que su misión despertaba.

Camp Marmal es uno de los nueve campos militares alemanes en Afganistán que reciben servicios Connect-D.

Camp Marmal es uno de los nueve campos militares alemanes en Afganistán que reciben servicios Connect-D.

Junto con el resto del equipo de Telecom Services trabajó durante seis semanas sobre el terreno para instalar el servicio de comunicaciones de bienestar Connect-D, destinado a las fuerzas del Bundeswehr (el Ejército federal) desplegadas en el país. El servicio entró en operación el 1 de julio y el cliente estuvo tan impresionado por el suministro del servicio que incluso envió una carta ensalzando la “leal cooperación” y el “gran entendimiento por parte de Airbus Defence and Space sobre cómo tratar con temas militares”. Airbus Defence and Space suministrará el servicio a lo largo de los próximos cuatro años a los 5.500 soldados alemanes repartidos por once bases de Afganistán, Uzbekistán y Yibuti.

El General Thomas (dcha.), responsable de la zona de operaciones del norte de Afganistán, felicita a Michael Hirschner, Jefe de proyecto de Airbus Defence and Space con motivo de la entrada en servicio en el plazo acordado de Connect-D.

El General Thomas (dcha.), responsable de la zona de operaciones del norte de Afganistán, felicita a Michael Hirschner, Jefe de proyecto de Airbus Defence and Space con motivo de la entrada en servicio en el plazo acordado de Connect-D.

La mayoría de los ministerios de defensa (MoD, por sus siglas en inglés) de todo el mundo han hecho suyo en la pasada década el concepto de proporcionar apoyo de bienestar. Este abarca servicios como servir la comida apropiada, lugares adecuados para dormir, apoyo psicológico, bibliotecas, áreas sociales y, por supuesto, sistemas de comunicaciones para uso privado. “Es lo que se debe hacer. Los soldados necesitan un entorno en el que puedan relajarse un poco, mantener el contacto con los suyos y seguir conectados con el resto del mundo”, dice Hirschner.

La gama completa de infraestructura de comunicaciones, desplegada por Airbus Defence and Space, hace posible que los soldados llamen a sus casas, tengan acceso a Internet y utilicen aplicaciones de videoconferencia telefónica (mediante cibercafés y redes locales inalámbricas), enviar y recibir mensajes de correo electrónico, y utilizar sus dispositivos GSM casi como en su lugar de origen (llamadas de teléfono y mensajes de texto). “El hecho de que puedan navegar por internet desde sus literas es realmente importante. Sus habitaciones para tres personas son prácticamente la única área de intimidad que poseen”, comenta.

Lainfraestructura de satélites de comunicaciones de Airbus Defence and Space permite a las tropas estar en contacto con sus familias y amigos en casa.

Lainfraestructura de satélites de comunicaciones de Airbus Defence and Space permite a las tropas estar en contacto con sus familias y amigos en casa.

Connect-D forma parte de la presencia de Airbus Defence and Space en el segmento de bienestar, donde ofrece apoyo de comunicaciones vía satélite a unos 25.000 soldados en total. Además de Alemania, el contingente británico ha estado utilizando los servicios WelComE desde 1999, las tropas francesas ha hecho lo propio con la solución Passerel desde 2007 y las fuerzas de Irlanda acaban de conectarse en Líbano a sus nuevos servicios de bienestar. Este enfoque paneuropeo posibilita unas mayores sinergias, garantizando grandes estándares de calidad y de fiabilidad en todos los sistemas. “En este momento somos el operador líder de comunicaciones de bienestar de todos los ministerios de defensa europeos”, dice Pierre Glatt, Responsable de desarrollo de negocio de Welfare Services, quien antes de trabajar en Connect-D participó en el servicio francés Passerel.

Passerel y Connect-D se basan sobre la misma arquitectura y poseen tecnologías similares, y se pagan con los fondos públicos gubernamentales y las aportaciones privadas que hacen los soldados (tanto el Ministerio de Defensa francés como el Bundeswehr proporcionan minutos de comunicación gratis por semana a sus soldados desplegados). Las tarifas que se cargan a los soldados sobre el terreno no son mucho mayores que los precios en su país. En el caso del WelComE, una solución con una tecnología  más desarrollada, dado que fue puesta en marcha en 1999, el Ministerio de Defensa británico financia totalmente el acceso a Internet y proporciona treinta minutos gratis de teléfono semanales a las tropas británicas en el exterior. En este momento, los ingenieros de WelComE están estudiando un dispositivo portátil, que cabe en una mano, capaz de utilizar tanto voz como datos y de descargar libros, periódicos, películas o programas televisivos.

Comprensión mutua

Por lo que respecta a Connect-D, un equipo francoalemán desarrolló el caso de negocio; los primeros fueron los responsables de los aspectos de ingeniería, de diseño y operativos, mientras que los segundos se centraron en las relaciones con los clientes y la financiación. “Encontramos modos de aprovechar al máximo la experiencia adquirida en el contrato francés, donde pasamos un primer año de aprendizaje difícil”, dice Glatt. “Nos ayudamos los unos a los otros”, añade Hirschner. De hecho, la tecnología GSM desarrollada para las tropas alemanas se probará en las próximas semanas en un importante campamento militar francés en Afganistán.

Puesta de sol en el campo de Marmal de la Bundeswehr.

Puesta de sol en el campo de Marmal de la Bundeswehr.

Tras pasar dos años y medio en este proyecto, ¿cómo se sintió Hirschner cuando por fin se encendió el servicio? “En la víspera no dormí mucho. Estábamos teniendo problemas con la red GSM, pero al final pudimos arrancar en la fecha prevista y todos se mostraron muy satisfechos con el resultado. No fue totalmente perfecto, pero sí del todo puntual”, recuerda, y añade que el sistema ya estaba funcionando sin tropiezos en unas semanas.

Aunque tenía cuatro años de experiencia trabajando con la Bundeswehr en el programa SATCOMBw de redes protegidas de información, el contacto con las fuerzas militares sobre el terreno fue una novedad para él. “Teníamos en común la meta de instalar el sistema y el nivel de cooperación fue de verdad impresionante”, subraya. “Parte del trabajo que se suponía íbamos a hacer nosotros lo llevó a cabo su equipo de instalación y viceversa. Fue un equipo de proyecto realmente integrado”.

Durante su estancia en Afganistán, Hirschner y su equipo fueron testigos del inestable entorno al que se enfrentan a diario los soldados, aunque ellos, en sí, estaban protegidos por un estricto protocolo de seguridad. A finales de mayo, un ataque con bomba en la ciudad de Taloqan mató a siete personas, incluidos dos soldados alemanes. Además, justo antes de que llegara al país, el contingente alemán había sufrido tres bajas seguidas, y Hirschner pudo percibir claramente el efecto en la moral. “Precisamente, en esas situaciones es cuando es aun más importante tener la oportunidad de llamar a los tuyos y decirles ‘estoy bien’”, señala. “Es evidente que ser soldado en Afganistán no es fácil. Para ellos, la capacidad de seguir las noticias de lo que ocurre en casa y de, al menos, participar desde lejos en las vidas de sus familias y amigos son factores clave para mantener la moral alta”.

¿Paso a la era digital?


De cara al futuro, Airbus Defence and Space está ampliando sus servicios de bienestar en tres frentes: proporcionar nuevas funciones a los usuarios finales (juegos en línea, medios de comunicación de pago); encontrar nuevos clientes como otros MoD, grupos más pequeños de tropas co-localizados o contingentes de Naciones Unidas; y dirigirse a mercados nuevos, especialmente usuarios civiles. “Mantenemos conversaciones con empresas para ofrecer nuestro sistema a sus usuarios, principalmente personal civil que trabaja en áreas remotas como plataformas de prospección de petróleo y gas, centros mineros y bosques”, dice Glatt.

Miembro del equipo de Airbus Defence and Space, Thilo Munecka, sobre el terreno.

Miembro del equipo de Airbus Defence and Space, Thilo Munecka, sobre el terreno.

Para el equipo de cuarenta personas de Hirschner, el reto al que se enfrentan ahora es mantenerse centrados en los clientes, adaptándose a los constantes cambios que impulsan los medios sociales. “Los teléfonos inteligentes ya forman parte de la vida cotidiana y los soldados esperan poder utilizarlos”, dice. “Tenemos que poder ofrecer servicios como vídeo Skype o películas en streaming sin las presentes limitaciones ni costes abrumadores. Forman parte de su estilo de vida digital”.

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