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Una nariz para las ‘huellas olfativas’

La ‘e-nose’ de Airbus Defence and Space a bordo de la EEI

La detección electrónica de olores en ingravidez

Desde principios de este año, la presencia de bacterias y hongos en el segmento ruso de la Estación Espacial Internacional (EEI) se está midiendo con una ‘nariz electrónica’: a saber, la ‘e-nose’ de Airbus Defence and Space.

Las labores de desarrollo de este experimento científico, impulsado por el Centro Aeroespacial Alemán (DLR), se han venido llevando a cabo desde 2009. Con Airbus Defence and Space como contratista principal, el proyecto se monitorizó en Friedrichshafen (Alemania), en el departamento de Ciencias de la Vida de Airbus Defence and Space.

Las pruebas a la ‘nariz electrónica’

Unos empleados de Airbus Defence and Space del centro de Friedrichshafen someten a pruebas a la ‘nariz electrónica’

La ‘e-nose’ es un sistema electrónico de sensor de gases para la detección directa de contaminación microbiana. Con este experimento se identificará la polución microbiológica –derivada de cultivos de bacterias y hongos– a través del uso de métodos cualitativos y cuantitativos. No es un hecho baladí, porque una contaminación elevada por hongos y bacterias presenta un peligro considerable, tanto para los aparatos como para los miembros de la tripulación. Con este instrumento de análisis, un astronauta puede efectuar mediciones en todos los lugares imaginables del módulo de servicio de la EEI. Al mismo tiempo, agrupados en doce paneles redondos que conforman una especie de ‘libro blanco’ de investigación se han llevado a la estación distintas muestras de materiales; desde aluminio, material de placas de circuitos y de etiquetado de cables hasta Nomex, una fibra textil ignífuga especial con la que, por ejemplo, se fabrica la vestimenta de los bomberos o los monos de los pilotos de Fórmula 1. Está previsto que en estos materiales se depositen cultivos biológicos, cuya evolución medirán los astronautas de la ISS cada dos meses. Al término de cada ciclo de medición, que se extenderá durante unos cinco meses, se reenviará a la tierra dicho ‘libro blanco’. A continuación, las muestras se evaluarán en el Instituto de Cuestiones Biológicas y Médicas de Moscú, en colaboración con AIRBUS Group Innovation Works, la red de centros de excelencia tecnológica del Grupo.

La ‘e-nose’ es un sistema electrónico de sensor de gases para la detección directa de contaminación microbiana

En primer plano, en la foto de la izquierda, puede verse el ‘libro blanco’. Se compone de doce paneles redondos en los que se aplican las muestras. La foto de la derecha muestra el dispositivo en su conjunto

Sistema de medición

El sistema de medición, fabricado por la compañía AirSense de Schwerin (Alemania), es lo que se conoce como ‘nariz electrónica’. El dispositivo utiliza diez sensores semiconductores distintos para registrar una ‘imagen’ específica del olor. Para ello se aprovechan las propiedades reductoras u oxidantes de las moléculas de gas, emitidas por los cultivos biológicos (MVOC: compuestos orgánicos volátiles microbianos). Los MVOC se forman por el metabolismo de los cultivos biológicos y son específicos de cada especie. A partir de la diferente estimulación de las baterías de sensores –por nivel y tipo de sensor– se puede elaborar una ‘huella olfativa’ a través de un proceso de ‘aprendizaje de olor’.

 

Impulsado por la agencia espacial alemana DLR, la ‘nariz electrónica’ es un proyecto en común dirigido por Airbus Defence and Space como contratista principal.

El trabajo de desarrollo y diseño lo llevó a cabo Airbus Defence and Space Friedrichshafen.

Como base para el diseño de la ‘e-nose’ se utilizó un dispositivo medidor comercial de la compañía AirSense, de Schwerin (Alemania).

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