Airbus Defence and Space

¡Rosetta se encuentra bien!

La comunidad espacial ha tenido que tener paciencia durante unas horas, pero ahora acaba de llegar la confirmación desde el Centro de Control de la Agencia Espacial Europea (ESA), en Darmstadt, de que la sonda cazacometas desarrollada y construida para ESA por Airbus Defence and Space (antes Airbus Defence and Space) se ha despertado de la manera más saludable tras su profundo letargo.

Rosetta ‘abrió los ojos’ hoy gracias a cuatro ‘despertadores’ después de unos dos años y medio en hibernación (para ser más precisos, 957 días) durante los que no ha habido contacto alguno con la sonda.

En este momento Rosetta está a una distancia de unos 807 millones de kilómetros de la Tierra; desde su lanzamiento desde Kourou, en Guayana Francesa, el 2 de marzo de 2004, a bordo de un lanzador Ariane 5, ha recorrido ya más de 6.200 millones de kilómetros. La sonda espacial se encuentra aún a nueve millones de kilómetros aproximadamente de su destino, el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko.

La misión Rosetta ayudará a los científicos a entender cómo hace unos 4.600 millones de años nuestro Sistema Solar se creó a partir del llamado “plasma primigenio”. Mientras que la materia que conforma los planetas de nuestro Sistema Solar ha ido cambiando debido al efecto de la radiación solar y de los procesos geológicos, en el cometa se ha mantenido en su estado original.

“Todos esperábamos con ansiedad recibir la señal de que Rosetta estaba bien y en perfecto estado de revista”, reconoce el director de proyecto, Gunther Lautenschläger. Hubo que tener paciencia: aunque el “despertador” sonó a las 11:00 horas CET, la primera comunicación de la sonda a la Tierra tardó hasta las 19:18 horas CET. El ingenio se sometió en primer lugar a un ingenioso proceso de reactivación: se calentó, luego se colocó en la posición correcta en el espacio, orientó la antena de plato de dos metros de diámetro hacia nuestro planeta, y, por último, envió el primer saludo a la Tierra. Debido a la vasta distancia, la señal necesitó 43 minutos para llegar hasta nosotros... y eso que viajaba a la velocidad de la luz.

“¡Vaya travesía! Es casi increíble que ya hayan pasado diez años desde que dijéramos adiós a Rosetta. Ahora viene la fase delicada... un año de grandes emociones, para Rosetta y para nuestro equipo. Los científicos van a recibir datos únicos en su género que nos ayudarán a comprender mejor cómo es nuestro Sistema Solar”, declaró con satisfacción Gunther Lautenschläger.

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